EL CUERPO ETÉREO O AURA - Sincronía Esencial - Método COM

Las culturas más antiguas del mundo entero desde Egipto, Grecia, China, India o Persia, ya habían detectado la existencia de un campo energético humano. Aquí, en Occidente, fue en las décadas comprendidas entre 1930 y 1950 cuando el doctor Willhelm Reich permitió demostrar no solo la existencia del campo áurico, sino también su correlación con los chakras como intensos vórtices de energía situados en su interior. El cuerpo etéreo o aura es un campo electromagnético que emite su propia radiación desde el cuerpo material.

El aura contiene información, literal y simbólica, de todas las experiencias presentes o pasadas que se imprimen en su campo energético. Mediante este sistema energético, estamos en constante comunicación con el entorno y nuestro cuerpo físico.

Los teóricos han dividido el aura en varias capas o cuerpos, aunque se solapan y rodean mutuamente en capas sucesivas. Cada capa vibra a una frecuencia más alta que el cuerpo al que rodea y penetra, tiene su propia función y está relacionada con un chakra. Los estratos del aura, también llamados Cuerpos Holográficos Biofotónicos, son:

  • Cuerpo etéreo o vital (0,5-5cm del cuerpo). Relacionado con el primer chakra, tiene relación con el funcionamiento automático y autónomo del cuerpo. Sustenta la energía de los tejidos, órganos y glándulas.
  • Cuerpo astral o emocional (2,5-7,5 cm del cuerpo). Relacionado con el segundo chakra, es el transmisor de las emociones, deseos y pasiones.
  • Cuerpo mental (7,5-20 cm del cuerpo). Relacionado con el tercer chakra, es decir, con nuestra vida mental, el pensamiento lineal y las ideas.
  • Cuerpo causal (15-30 cm del cuerpo). Relacionado con el cuarto chakra, hace la transición en el doble sentido entre el plano físico y el espiritual. Contiene las cualidades morales más elevadas y se relaciona con las percepciones extrasensoriales.
  • Cuerpo etérico (40-60 cm del cuerpo). Relacionado con el quinto chakra, representa la depuración de nuestra espiritualidad hacia una mayor conexión con la voluntad divina.
  • Cuerpo celestial (60-83 cm del cuerpo). Relacionado con el sexto chakra, nos conecta con la consciencia de Unidad y una confianza de protección y alimento de la Vida.
  • Cuerpo espiritual (75-105 cm del cuerpo). Relacionado con el séptimo chakra, sintoniza con la frecuencia vibratoria de la Energía Cósmica, haciéndonos conectar con nuestra verdad superior y la superconsciencia. Integra nuestra información espiritual y física.

Los campos etéricos tienen su correspondencia con los chakras y la información entre el cuerpo físico y el sutil (y viceversa). Se transmite a través de estos centros energéticos. Por eso el equilibrio en el sistema de chakras actúa e influye en los cuerpos sutiles.

Nuestra salud energética es muy importante, porque cualquier alteración a este nivel produce un desequilibrio en el sistema hormonal y en órganos concretos, provocando disfunciones biológicas.

En definitiva, nuestro cuerpo energético actúa como límite con el resto del mundo, es como nuestro vestido de protección. Nuestra aura está en constante relación con otros cuerpos y energías de todo tipo. Tener un aura fuerte, sana y limpia nos va a permitir estar más protegidos del entorno. En cambio, si no cuidamos nuestro campo electromagnético se crearán agujeros, heridas o desgarros que van a permitir que energías bajas entren en nuestro sistema y nos debiliten.

Si deseas que te guiemos en este laborioso y satisfactorio camino para encontrar tu verdad esencial, encontrar tu cuerpo etéreo y la plenitud vital, no dudes en incribirte a nuestro taller. En él, Mercè Ortín, la creadora del método COM te enseñara las herramientas para que alcances esta plenitud y sobretodo para que ¡no la pierdas nunca!

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